Situada en la zona de Fuente Dé, la vía Carolina a Horcados Rojos forma parte del repertorio clásico que los aperturistas han ido dejando como testimonio de una época en la que escalar significaba enfrentarse no solo al grado sino al terreno, a la exposición y a la montaña en estado puro.
Escalada tradicional, de autorprotección, con pasos obligados que exigen atención, equilibrio mental y buena lectura del terreno. Travesías estéticas, muros técnicos, diedros exigentes… cada largo tiene su carácter. No es una vía para tomarla a la ligera, pero quienes ya tienen experiencia en montaña, buen manejo del material clásico y capacidad para moverse con soltura en terreno de aventura encontrarán un bonito desafío.
Junto a Déjame Vivir, Rojo Libanés y Chico Problemático, Carolina es una de las rutas clásicas de dificultad media-alta del entorno de Cabaña Verónica, que permite disfrutar del ambiente alpino, de la roca de gran calidad y del compromiso de estos aperturistas.
Desde Fuente Dé, una vez en la estación superior tomaremos la pista y posteriormente senda que sigue el PR-PNPE 23, en dirección a Horcados Rojos por la conocida como “La Vueltona”, a la altura de la Horcadina de Covarrobres, seguiremos hacia la izquierda, sin cruzar la Horcadina.
Pasaremos bajo las espectaculares paredes de la vertiente sur de Peña Olvidada. Comenzaremos a ascender por la senda pasando bajo la Aguja Bustamante. En el cruce de sendas, tomaremos dirección a la izquierda hacia el Refugio de Cabaña Verónica. Al poco estaremos de frente a la pared donde localizaremos el inicio de la vía.
Primer largo – (III): Una sencilla trrepada nos deposita debajo de la gran fisura, largo de trámite.
Segundo largo – 35 m (6b): Intenso y técnico. Se afronta una fisura diagonal que obliga a colocarse bien y proteger con criterio. El tramo clave está en la placa superior, donde un par de movimientos concentrados marcan la dificultad. Reunión en dos parabolts.
Tercer largo – 25 m (6a+): Arranca en travesía hacia la derecha, primero descendente y después aérea, muy estética. Aunque los agarres son buenos, la exposición es evidente y conviene avanzar con decisión. Se remata subiendo por una bavaresa a proteger que conduce a la reunión.
Cuarto largo – 30 m (6c+): Muro vertical de roca excepcional. La escalada es técnica y de continuidad, con apoyos finos y regletas que requieren precisión. Está equipado, pero los seguros no siempre son cercanos, lo que añade tensión al conjunto. Largo muy bonito y mantenido.
Quinto largo – 20 m (6a): Diedro vertical con buen canto y pasos atléticos. Resulta más corto que los anteriores, pero igual de elegante. Podemos empalmarlo con el anterior, quedando así una larga y variada tirada.
Sexto largo – 30 m (6b): Largo apretón. Inicio explosivo con un paso atlético protegido, seguido de otra pequeña panza técnica. Después una placa vertical de pequeños agarres que exige equilibrio y calma. La dificultad baja al entrar en una larga fisura-diedro, que se protege bien con friends. Reunión en un clavo que conviene reforzar.
Séptimo largo – 35 m (V+/6a): Escalada vertical por un diedro-chimenea con carácter, movimientos algo incómodos y roca que obliga a escalar con atención. Es más físico que técnico, aunque nunca regalado. El terreno se va tumbando hacia la parte superior, donde se monta reunión la a proteger.
Octavo largo – 30 m (III): Tramo de salida sin complicaciones, más de trepada que de escalada. Una travesía sencilla nos deposita en la pronunciada canal de salida de la vía Chico Problemático.
Andando: buscamos a nuestra izquierda el camino a cumbre y bajamos por la ruta normal
Rapelando: seguimos hacia la derecha (hay sendero) tendremos que bajar un poco pero en cuestión de dos minutos veremos en la cresta que se va a derechas un jito marcando los rapeles. El primero con un poquito de tendencia a derechas, si nos vamos mucho a derechas, podemos rapelar por la vía del canalizo, si no, el rapel más directo nos deja a unos destrepes del pie de vía por si hemos dejado algo en la repisa.
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